Este libro me lo recomendó una buena amiga diciéndome: "Ana, es un libro de los tuyos, algo rarillos". Pues bien, no sé por qué llegó a esa conclusión pero me picó el gusanillo y me lo dejó y sólo deciros que no deja indiferente.
Se trata de una increible novela centrada en la vida de una portera de unos cincuenta años de un edificio en París, en una zona de clase social alta y la de una niña de unos doce años, que vive también en ese edificio y ¡se quiere suicidar! No os he adelantado nada porque esto no es que sea el final ni nada así... Tenéis que estar mentalizados, porque se habla de muchos términos filosóficos interesantes como la fenomenología, Kant y algo de Marx... Pero todo muy de andar por casa.
Lo fascinante es la mezcla de las dos historias, lo increible de las "ideas profundas" de la niña, sus inquietudes y sus justificaciones del suicidio en algunos momentos y no en otros, y las sensaciones de esa portera que todos dan por cutre y ordinaria y oculta una identidad fascinante e incluso capaz de enamorarse, que lee a Tolstoi y que su gato se llama, cómo no, León.
Es una pena que devolviese el libro, porque tiene cientos de frases para colgar del apartado de "frases" de este blog.
Pero os lo recomiendo... Tenéis que estar muy involucrados, en serio, pero merece mucho la pena. Y además es muy cortito y ocupa nada, lo digo para evitar, Rosa, que te duela el hombro, jaja. Ya es un best-seller, y a diferencia de otros, éste sí se lo merece.
Besos* Anita
jueves, 8 de enero de 2009
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